EL DESENLACE DE UN SUEÑO

Amber y su amado desistían de protocolos y preguntas sin valor, mas simplemente quedaba un “Sí” sobre entendido dentro del silencio que ambos luchaban por mantener, para abrirse paso al simple sentir,sin necesidad de expresar palabras.



Para Amber los momentos que pasaba sin su amado eran noches lentas, llenas de oscuridad, frió y humedad, todo le recordaba a él. Entonces solo se encontraba añorando esos momentos en los que no podía más que disfrutar la sensación de estar sumida a su amado.

Mientras ella pensaba: 


"A solas y en silencio, con una tenue luz envolviéndonos sutilmente

Puedo sentir en esa leve oscuridad tu cálida piel entre mi pecho.

Puedo respirar tu suspiro de placer húmedo y cálido.

En la oscuridad cuando nuestras miradas se encontraron.

haría todo por tenerte una vez más dirigir la aventura de tus manos a través de mi cuerpo

Y susurrar palabras en un idioma que solo tú y yo conocemos"




Una voz se escucho “¡Amber! ¿Acaso me has prestado atención?
Asintiendo con el rostro y mirando a su compañera recibe en su mano el teléfono:

- ¿sí?

- Hola 

Era él, ¿Cómo consiguió su número? ¿Por qué le ha llamado? Se preguntó Amber sorprendida con el corazón en la garganta y un nudo en el estomago.

- Necesito verte…

Ella seguía en silencio, se le hacía difícil respirar, sus manos temblaban, su voz apenas podía escucharse, tantas cosas que quería decir y tan pocas que podía.

Era tan grande el anhelo y tan profunda la nostalgia que Amber deseo haber evitado aquel día, aquel viaje y esas pocas noches que la dejaron tan llena de emoción; Fuera de sí, de su gran estándar de moralidad, del “qué dirán”.

Lo conoció una tarde mientras disfrutaba de la hermosa Aurora Boreal, pálida del frio pero feliz, lejos de su confort en un viaje por reencontrarse a sí misma, cansada del amor, cansada de la vida, tratando de entender el universo dentro de la expresión de la naturaleza, la raíz de su existencia.

Ella había vivido tanto tiempo en su zona segura que olvidó lo que era vivir. Aun estando allí, mirando ese hermoso espectáculo, las quejas le sobrevenían, “hace mucho frió¨ susurraba para sí misma, estaba sola, o al menos eso era lo que ella creía.

Entonces sintió como algo pesado le caía con fuerza sobre la espalda, molesta volteo a ver que le habían propinado, ¿un saco? Sorprendida pero al mismo tiempo en disgusto miro a los lados y lo encontró, el culpable, allí estaba, parado, con una sonrisa burlona.

- Que tenias frio has dicho, mas de 15 veces te he escuchado.

- ¿Y por eso me has tirado tu saco?

- Pues… con esa actitud me dio miedo que me contagiaras de rabia, así que lo avente.

Amber era una mujer bastante volátil pero muy sutil, así que imitando la actitud del hombre dejo caer el saco al suelo mientras lo miraba sonriente y se marcho.

Como era de esperarse 20 minutos después estaba nuevamente Amber temblando, ya sentada a un costado de las colinas, 

¡¿Me iré a casa?! He venido a perder el tiempo aquí… De repente sintió una brisa cálida en el cuello, fue más que aterrador, se levanto de un salto.

- ¡¿Qué estás haciendo?!

- Estabas temblando

- ¡¿Me has seguido?! – con una expresión de sorpresa y horror en el rostro-.

- ¿Por qué te seguiría? – Contesto el hombre con cara de disgusto-.

- ¿Me has soplado en el cuello?

- Te corrijo, no fue un soplido, de hecho… suspire.

- ¡Eres un acosador enfermo!



Tras Amber decir esto, el hombre sonrió nuevamente y la abrazo, se acerco a su oído y ella permaneció petrificada un par de segundos y sorpresivamente se sintió a gusto, fue entonces cuando el hombre nuevamente hablo:


- No te estoy acosando, es tu cabello, es tu sonrisa, son tus mejillas, es la expresión en tus ojos… todo en ti me viene acosando a mi desde hace un rato, solo enfrento mis miedos, vamos a pretender que nos conocemos, ayúdame a enfrentar este sentimiento, claro que no te conozco de nada, pero… siento que es así… ayúdame, al igual que tu estoy bastante asustado.

No hizo falta decir más, el instinto protector de Amber despertó y también algo dentro de ella que la empujo a lanzarse a lo inexplicable, la incertidumbre y la excitación de tocar lo desconocido.

Pasaron el resto del viaje juntos, no preguntaron de donde venían, no preguntaron qué hacían con sus vidas, se dedicaron a darse el uno al otro amor y cariño ¿El por qué? No existía una razón, simplemente así debía ser.


Sabían que el sueño terminaría en algún momento, que deberían salir de su mundo de fantasías y regresar a su cotidiana realidad en algún momento, así que se dedicaron a saltar los pasos, esos pasos comunes que todos dan para tener una relación y estar casados.

Todo era tan natural, tan simple, tan suave que parecía real o tal vez lo era y ninguno de los dos lo sabía.

La noche de su despedida, después de días durmiendo en la misma cama y bebiendo del mismo vaso, decidieron encontrarse en una especie de cita en aquel lugar donde se conocieron y empezar de nuevo, revirtiendo la historia, volviendo al pasado.

Con una nostalgia inmensa Amber asistió a ver la Aurora Boreal y después de varias horas de estar agonizando del frió su amado apareció, presentándose:

-  Buenas noches, soy el hombre que más te ha amado, que más te amará y que nunca dejará de amarte – extendiendo su mano-.

Amber juraría que estaba lista para ese momento, pero no fue así, rompió a llorar, sus manos en el rostro, todo su cuerpo temblaba, ¿Era frió? ¿Era dolor? 


Lo miro con tristeza, con una mirada de incomprensión, ¿Cómo puede dolerte perder lo que nunca has tenido? Tomando algo de aire se secó las lágrimas y le tendió la mano, presentándose con su nombre de manera muy formal, algo molesta por la situación la cual para ella era bastante insípida e injusta.

Se sentaron en silencio a observar y de un momento a otro su amado la cubrió con el saco, el estaba feliz, sonreía, ella estaba molesta, no comprendía de donde venia tanta felicidad.

- ¿De qué te ríes? – Pregunto ella-.

- De nosotros

- ¿De nosotros?.... – sintiéndose ofendida y burlada-.

- Es que hemos pasado la prueba de la vida, hoy estas triste y sé que es difícil para ti comprender todo esto, pero creo que nos ha ido muy bien, aunque tal vez no nos volvamos a ver, de hecho no deberíamos volvernos a ver, si lo hiciéramos lo arruinaríamos.

- Tal vez tangas razón… ha sido una relación muy bonita y ahora puede ser un recuerdo hermoso.

Después de mirarse fijamente comenzaron a reír a carcajadas, nada tenía sentido, estaban hablando con tal incoherencia, con tal inmadurez, con tal ironía que más que una verdad parecía un cruel chiste.

Las risas cedieron con un beso apasionado, una caricia en el cuello, un abrazo cálido y sus dedos entrelazados.

Un beso largo, que podía sentirse desde sus pies hasta la punta de sus manos.

- ¿Tienes frió Amber?

- No…

- ¿Entonces por qué estas temblando?

- Eso ya lo sabes…


Siguieron así por mucho tiempo, besándose, sintiéndose sutilmente aun sin mover sus manos y así se mantuvieron hasta el momento del cierre del lugar, cuando debieron detenerse para encender el carro y volver al hotel que por un par de días se había convertido en su hogar.

Entraron en silencio, la respiración de ambos podría escucharse dentro del lugar, Amber se quedó parada junto a la puerta después de cerrarla, mirándolo, ella sabía lo que quería, el podía leer la expresión en su rostro, se observaban, ella bajó la mirada mordiendo sus labios y suspirando, regresó sus ojos a encontrase con los de él y volvió a bajar el rostro.

El se acerco a ella, acaricio su mejilla, beso su cuello, una vez, solo una vez y la rodeó con el otro brazo a través de la cintura para acercarla un poco más a él.

Estaba mal, no volverían a verse, sentirse, tocarse o desearse, esto solo convertiría su preciada memoria en un recuerdo tortuoso y manchado, pero eso querían, romper sus reglas, las mismas prohibiciones que se profesaron, los mismos limites que se trazaron, lo que le daba tanto gusto al tacto.

Sus ropas caían al suelo una tras otra, pieza por pieza, caminando lentamente hasta su cama, la que compartieron tantos días sin sentir aquel furtivo deseo y allí estaban uno sobre el otro, sintiendo la calidez de sus cuerpos y con el alma desnuda.

En el más etéreo de los abrazos sus cuerpos se juntaron, dejando escapar un suspiro de satisfacción y placer, mientras sus bocas se buscaban y su piel se erizaba.

Amber perdía la respiración una y otra vez mientras trataba de mantener fija su mirada en los ojos de él, pero la vida no le alcanzaba, el alma no le daba, mientras más lo sentía más perdida en él estaba.

Sus manos fuertes, su virilidad, su vitalidad, la calidez de sus piernas al rozar piel con piel hasta sudar.

Todo terminó en un gemido, desbordándose entre sus piernas y mojándole el alma, un beso, un abrazo, las respiraciones, un latir que se sentía al tacto y las sabanas mojadas.

La noche se escapo entre sus dedos y al siguiente día con la determinación en alto interpretaron dos personajes en despedida.

En el viaje de regreso Amber se cuestionó a sí misma, todo parecía tan irreal, nada tenía sentido. Llegó a su ciudad y le contó todo a su mejor amiga, mientras lo hacía se sentía perdida, en ese momento fue cuando su amado llamó, se que esperan que diga que ella accedió a verlo y se encontraron, que decidieron tener una relación, pero no, la realidad es que todo era un sueño Amber se dio cuenta de que no fue más que eso ya que ella nunca tuvo una mejor amiga, ella jamás viajo a ver la Aurora Boreal y ella nunca conoció aquel hombre, después de esto Amber despertó.

Sintiendo que le faltaba algo y que dentro de tanta irrealidad existía algo de verdad ¿Tal vez soñó con una de sus vidas pasadas?

La sensación de haber conocido a este hombre en otro tiempo se quedó dentro de ella por mucho tiempo, hombre que se encontró nuevamente en muchos de sus otros sueños, donde por cierto continuo la historia.

La apasionada historia de Amber y su amado sigue teniendo este encantador misterio, de si era una vida pasada o no, los sueños con este hombre siguieron sucediendo en las noches como si fueran dulces recuerdos y en otra entrada descubrirán que paso con la vida de estos dos enamorados personajes.

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